Stinky llegó a mi vida hace tres o cuatro años, no recuerdo
bien; los años parecen pasar cada vez más
y más rápido. Me lo llevó mi vecina, quien no sé si había notado que
dejaba yo alimento para los gatos ferales que habitaban el callejón o fue a
partir de llevarme el gato que empecé a darles pues la manada se fue acercando
a raíz de la adopción de Stinky.
El estado del animal era deplorable. Tenía tal cantidad de
pulgas que ya ni intentaba rascarse. Permanecía tendido como esperando la
muerte. Quitarle las pulgas fue toda una bronca. Stinky luchó por su vida cerca
de tres meses, con una infección en la boca que ningún veterinario localizaba.
Una visita de mi hija le salvó la vida pues fue ella quien al examinarlo lo
primero que hizo fue abrirle la boca. De ahí en adelante todo fue viento en
popa para el animalito. Se repuso y se convirtió en un hermoso gato, medio
desaliñado pues no había tenido mamá gata que le enseñara cómo comportarse como
gato, siempre tímido y asustadizo, pero que salía a proteger a la manada de
ferales en cuanto escuchaba ruidos que él consideraba peligrosos.
Aquella manada de ferales me enseñó muchísimo sobre los
gatos, había tratado siempre con gatos domésticos y conocer esa manada de
ferales liderada por una gatita negra con la lengüita de fuera a quien todos
protegían y que imagino era la madre más vieja, o al menos la más cuidada por
la manada.
Poco a poco los fui cazando para operarlos. La manada se
mantuvo estable, no creció mucho. Otros vecinos hacían lo mismo con algunos
gatos de la zona. Hace unos meses regresé y fue muy conmovedor que al escuchar
mi voz, la manada entera fue a saludarme (pedirme comida). Las vecinas estaban
sorprendidas de lo bien que recordaban mi voz.
Y esa fue la primer enseñanza de Stinky, quien estaba
agradecidísimo conmigo por haberle salvado la vida. Tierno, dulce, fiel, era mi
gato trapo. Podía ponérmelo de bufanda y él era feliz pues era mamá dándole cariño.
Confiaba plenamente en mí, me llenaba de muestras de afecto, su mirada amorosa
me acompañaba todas las noches antes de dormir. Sus enormes bigotes haciéndome cosquillas pues
le encantaba acercar su cara a la mía, sus maullidos, suaves, tiernos.
De verdad es maravilloso cómo todo ser vivo reacciona al
afecto, desde una flor hasta una fiera. Stinky superó estos dos años sus
reservas hacia los humanos. Le encantaba colarse en la cama conmigo y con
Eduardo, al que al principio ignoraba olímpicamente y después aceptó e hizo
partícipe de nuestro rito nocturno de miradas y caricias.
Creo que Stinky tuvo una vida feliz, especialmente el último
año, en el cual se hizo muy amigo de Merlot, quien es la gata más alegre y tierna que
hay en la tierra. Todas las mañanas organizaban corretizas y desastres
provocados por las mismas.
Hasta en su agonía Stinky mostró su profundo amor por su mami.
Quiso refugiarse en mis brazos y no me cansé de decirle cuánto lo quería. Se
fue sabiéndose amado, espero que no haya
sufrido mucho. No dio indicios de estar sufriendo hasta hace ocho días, pero
estaba bajo control, al parecer la libraría. No sé qué pasó, necesito saberlo
por los otros gatos, pero espero que sea lo que sea No haya sufrido tanto.
Me quedo con su mirada fiel, constante, amorosa. Con sus
cariñitos y sus celos de las últimas fechas. Ojalá donde vaya tenga una mamá
que lo acaricie todo el día, como él quería. Adiós querido mío. Gracias por
todas las lecciones, por las preocupaciones y las sonrisas, por dejarme
acicalarte y deshacerte uno a uno los nudos de su pelo hirsuto. Gracias por
todos los momentos que tuvieron sentido porque le cuidaba y amaba. Buen viaje Stinky.
Con este rollito de FB de enviarnos las memorias que guarda,
me puse a hacer un ejercicio que hago año con año y que
francamente planeaba saltármelo este año. El día de muertos siempre hago un texto, pero este año me sentía demasiado viva como para poder escribir sobre la muerte. He andado de vacaciones en esto de la
escribida y es que sin duda eso de estar enamorada siempre ha consumido la
mayor parte de mi energía. No por eso, pago mi deuda: Ahí les va una mutante zombi, para que no digan que no ando
en la onda. Un poquito a destiempo, ya viene navidad y el día de muertos pasa a mejor vida. Ni hablar, las letras salen cuando deben, no antes, no después.
Resulta que esto de París me tocó botones y fibras que
había olvidado que tenía. No que no esté siempre pendiente de las noticias, es
un terrible defecto que además al parecer le heredé por lo menos a una de mis
hijas. La otra aunque no quiera, como nos está pasando a todos los usuarios y/o
consumidores del JeisBook, termina enterándose siempre de los hechos. Y a huevo que se pone una de reflexiosa.
De por sí la situación nacional no era tan prometedora. Y yo
sintiéndome culpable de estar dedicada a mi amado. ¡Qué dirán de su servilleta
mis amigas feministas! No por eso. La verdad
desde hace un año me he dedicado a echar novio y hacerme un poco de la
vista gorda con todo esto que pasa en el mundo y en mi vida. Creo que me lo
debía. Aunque para ser honesta, eso de que me hacía de la vista gorda, es como
siempre en mí, un decir. Pues bien conocida y sabida mi necedad de enredarme en
todo lo que me rodea.
Y por supuesto que una acaba siempre más que enrollada con
todo lo que pasa y para no olvidar que vive en un mundo globalizado,
aunque la señora que escribe esto se crea que su globito es el único, resulta que terminé tirada en la lona. Casi
me ganan la partida.
El día siguiente al suceso en París, estaba tan indignada
con la gente que no quise publicar nada. Sólo hubiese abonado a la ola de
racismo, que al menos en mi caso llega a tales extremos con Estados Unidos, que
por más que yo quiera ser cortés no puedo, me sale el racismo y detesto su
sistema, sus formas, su gente descerebrada, pocos se salvan, y detesto aún más a la gente que se dedica a hablar, y ahora gracias al FB, hasta a escribir, sin
tener ni idea de las cosas.
Así pues, pospuse lo de escribir sobre el asunto.
Porque sin duda en ese momento, pese a lo “bien informada que estoy”, hasta yo me confundí un rato sobre cuál era el punto y alguna que otra publicación comenté. Después quise
darles el beneficio de la duda. A lo mejor era mi racismo contra los Gringos o que su actuar definitivamente me saca lo peor, de ese odioso defecto que
tengo que es el racismo. Quienes me conocen y el Universo saben de mi lucha
contra ese mal sentimiento que aún no he logrado extirpar y quizá nunca haga,
pero que cada vez se va extendiendo, porque antes era Estados Unidos y ya, y
ahora resulta que se le suman la Unión Europea, Rusia, Gran Bretaña, en fin, el
enemigo es el mismo, nomás que con más cabezas como todo monstruo. No puedo
evitar pensar en el monstruo de siete cabezas del Apocalipsis. Algo así.
Este nuevo pinche orden de cosas que no da chance ni de
amar, ni de soñar, ni de jugar con los arcanos, me choca y me lo paso por el
Arco del Triunfo, me dedico a amar a un hombre apasionadamente, paso un año
entero soñando cosas que quiero para mí y cómo las quiero, aprendo todo lo que
puedo aprender y creo que así le pinto mocos al imperio.
¡Ja!, el equivalente en México a lo anterior es pintarle
dedo a un policía. Nunca lo hice, pero muchas veces pensé en hacerlo, no lo hice porque sabía que tendría que atenerme a las consecuencias. Y sí, pintarle el dedo no
sirve ni para quitarle un pelo al Imperio, ni siquiera soy voz autorizada ni
pretendo serlo, con la culpa que me da mi racismo y mis merecidas vacaciones.
El trancazo por supuesto se siente mucho más fuerte entre más andas arriba. Así
que me otorgaba algunas dosis de realismo de mes en mes. Mucho FB y poca
Carmen, mucho amor y muchos animalitos.
Y entre tantas cosas, el resumen. El mundo empeoró cien por
ciento. Yo mejoré otro tanto. El saldo es positivo, he aprendido muchísimo de
mí, de mis maneras de relacionarme con la gente y con el Universo. Lo cierto es
que el amor es una gran cosa, nos enseña muchísimo de los otros y de una, yo
misma. Me siento más madura, más sabia.
Trabajo en muchos defectillos que han surgido, siempre es necesario
saber cómo te ven y te viven los demás.
Una de las cosas que más me gustó fue aprender a esperar el
momento apropiado para decir las cosas. No que no me pase de pronto irme de la
lengua, o de las letras, o cualquier otra forma de escupir pendejadas que
parece ser deporte internacional en nuestros días. La cosa es que entre tanta y
tanta bronca global, mi globito es color púrpura.
Me duele infinitamente el mundo y sus broncas, los
refugiados, los maestros, los desaparecidos, las muertas de Juárez, los
periodistas asesinados, los niños en condición de calle. Es triste pero nada ha
cambiado en todo esto, los de izquierda actúan como de derecha, los de derecha
pugnan por legalizar las drogas, los maltratadores y asesinos de animales,
entre los cuales me cuento un poco por comer carne, cada vez menos por gusto y
más por cortesía con mi familia y amigos, los machos cibernéticos, Michoacán,
Guerrero, Oaxaca, París, Palestina, todo eso me duele y más. Como decía un meme
que vi hace poco en Face Book: Me duele la realidad.
Así que tengo que seguir aprendiendo de política, de
feminismo, de sexo, de amor, de convivencia, este año di grandes saltos en mi
aprendizaje. Al menos eso espero. Va para todos los conflictos que hay en el
mundo: El amor sí es la respuesta. La paz, la alegría de vivir. Esas cosas no
les voy a dar el gusto de quitármelas. Ni mi derecho a decirles sus cosas
cuando me dé la gana: Apestan. Humanidad, apesta. Pero entre todo eso hay
muchísima gente que para mí brilla. Los feministas, las feministas, los
familiares de los desaparecidos, los refugiados, los migrantes, los poetas, los
teatreros, los payasos. etcétera Yo voto por ellos, por los artistas, los
artesanos, los agricultores, los ecologistas, las feministas.
Podemos seguirle por ahí, sin duda podemos, pero entre
dormir y soñar yo prefiero velar y soñar. Entre estar sola y tener a alguien
especial a quien amar, opto por lo segundo. Mucha gente ha perdido todo eso, no
es privilegio regional. Pero yo veo mucho bueno en mi muro jeisbuckero, la
naturaleza, el universo, los seres humanos conscientes, las mujeres capaces y
guerreras. La familia, la pareja, los amigos, los animales, la naturaleza en
general, los que luchan por ella, los animalistas. Yo tengo un montón de todo.
Hasta de problemas.
Me gusta y a veces entristece la manera que la gente se
relaciona con los medios. Al principio de mi relación llegaron a ser un
verdadero problema, lo mismo me pasó con mis hijas. Primero pensé que los
despreciaba por miedo a conocerlos, como pasa con todo lo diferente o raro en
la sociedad y pues en este caso, aplicado a mi persona. Es interesante y
terrible cómo puedes conocer a una persona si lo lees con atención. Claro que a
mí me sobra imaginación y podría hacer un cuento de cada uno de los personajes
que en FB me encuentro.
Me dio mucha tristeza lo de París, pero me dio más tristeza
que muchos cayeran en la provocación que hizo FB al publicar la aplicación de
la bandera francesa. A veces me parece que estaban haciendo un experimento. Me
pregunto cuál será la intención. El resultado, todos lo vimos, ahí está,
polarización, exposición de racismo, falta de solidaridad, falta de empatía.
Caldo de cultivo para sembrar un poquitín más de horror, la guerra. Si es
tercera, cuarta o quinta, qué importa. Y a ver si a alguien se le ocurre
analizar el asunto, que a mí me tiene intrigada. Leí muchísimos artículos,
muchísimas opiniones. Vi desfilar a los izquierdistas con su tren de palabras,
defendiendo su derecho a estar tristes por París y nada más. Como si se pudiera
aislar el problema.
Por todo lo anterior es que a veces me da pena andar quejándome de la vida. Tengo un par de hijas maravillosas, un par de hermanas y
un par de amigas; las cuatro cuidan de mí como angelitos de la guarda; un compañero, que pretendo sea de vida, un montón de amigos y amigas conscientes, inteligentes,
combativos y solidarios. ¿Qué más le puedo pedir a la vida?
Todos tenemos conflictos. Unos más terribles que otros. Lo
que sucede en África, Europa o Islandia nos afecta a todos. Pero podemos
seguirlos dejando que ellos guíen nuestras prioridades o fijar las propias.
Creo que estamos entre la opción, ¿qué queremos ser?
¿Mutantes como los Hombres X, o como las sociedades e innumerables cosas en el
universo? ¿O zombies que van arrastrando su putrefacción, contaminando todo
aquel que encuentran? Cada cosa tiene un por qué en la naturaleza, la humanidad
se asombra más y más de cuán inteligente y ordenada es. Todas las especies son
necesarias, al parecer. ¿Será que la guerra es el signo del humano? No, No creo. Para
mi que el mensaje es el contrario y no muchos lo captan. Otros aunque hablan de paz, se hacen la guerra aunque sólo sea por FB.
Así pues, va mi solidaridad global, tal vez universal, con
todo aquel que tiene conflictos. Seguimos en la lucha camaradas y enemigos.
Para quien piensa y sueña, no hay paz, es todo un círculo vicioso. Es la eterna
dualidad a la que nos enfrentamos. Sin bien no hay mal. No obstante el monstruo, aunque tenga
siete cabezas, sólo tiene un corazón. Habrá que seguir intentando herirlo de
amor, si es que eso se puede. Yo creo que sí, que se puede. Opto por el amor en todas
sus formas.
Sólo el amor engendra la maravilla, sólo el amor consigue encender lo muerto.
El vigía (Silvio Rodríguez) Agua me pide el retoño
que tuvo empezar amargo
va a hacer falta un buen otoño
tras un verano tan largo
el verde se está secando
y el viento sur se demora
pero yo sigo esperando
que lleguen cantando
la lluvia y mi hora.
De unos años a esta
parte, a su servilleta le da por escribir un texto de día de muertos a
propósito de estas fechas.
Suelo revisar poco, o
muy poco el pasado, en realidad, cuando hago revisión son pocas las cosas que
me acuerdo, casi todas buenas y de lo malo prefiero hacerme de la vista gorda,
total, ¿quién puede cambiar lo hecho? Yo no, pero lo intento a cada paso, en
cada día que vivo, respiro, amo, odio, me harto y me resigno.
Esa soy yo, quizá poco
objetiva, pero cuando recuerdo los errores que he cometido, son pocos los que
me avergüenzan. Más no por eso, hay cosas que una de plano viviría de otra
forma si tuviese la sabiduría.
Mi afición por día de
muertos comenzó a raíz de que una hermana mía tenía una vecina que hacía una
gran ofrenda para sus muertos y luego la invitaba a comer cosas “deliciosas”
que yo tenía prohibido hasta oler por mi religión. Como desde infante fui una
amante de lo prohibido y una perseguidora de sus sueños, cuando crecí me
interesé por muchas de las visiones que de la muerte se tienen en distintas
culturas.
He de admitir que me
perturbaban un poco las imágenes chabacanas sobre un rito religioso, no sé si
litúrgico, nunca fui experta en eso de las misas ni nada de esas vainas. No
obstante desde muy niña me tocó jugar entre tumbas, en el atrio de la iglesia
del lugar donde yo vivía. Años más tarde inauguré un cementerio para todos los
bichitos que encontraba muertos, que eran en su mayoría insectos. Les daba
“cristiana sepultura” supongo que copiando el rito que había observado en algún
momento ya sea en vivo o en alguna película de Pedro Infante, referentes
culturales que manejaba yo a mis seis años.
Más tarde, ya en el DFectuoso,
mi ciudad natal, a la cual regresé a los siete u ocho años, no recuerdo bien a
bien cuándo, vivíamos junto a una funeraria, sucesos todos que me llevaron una
vez más a obsesionarme por el tema.
En ese entonces mamá y
yo veíamos muchísimo cine y vi una película que se llamaba Juegos Prohibidos,
que toca el tema de los refugiados de la Segunda Guerra Mundial y por ende el
de la muerte y que además los mezcla con una historia de amor infantil muy
bella.
He estado frente a La
Parca varias veces a lo largo de mis 56 años, no recuerdo cuántas. Algunas por
accidente, otras por “convicción” propia. La victoria sobre ella ha sido a
veces pírrica, pero no por eso: aún respiro, aún sueño, aún amo, aún vivo.
Aprendí sobre la muerte
a través de la Biblia y de Don Toribio, quien documentó mi fantasía en mis
primeros años de infancia. Y es hasta leer a Carlos Castaneda, y su famoso Don
Juan que me renace el gusto por andar siempre de visita en los cementerios,
paseo que me encantaba hacer con mis novios desde la secundaria.
Junto con Las
enseñanzas de Don Juan y algunas personas que conozco a lo largo de estos 56
años que tiene la que habla, empiezan las pérdidas en serio. Cada año parece
aumentar el número de seres queridos que se ausenta, o será que sumados a los
anteriores van haciéndose multitud en nuestras vidas.
No sé cuánta gente
querida he perdido desde aquella primera vez que me topé por primera vez con La
Parca y la vi arrebatarle una vida de las manos a mi madre, la mujer enferma de
cáncer a quien inyectaba. Temo que si los enumero, olvide a alguno. ¡Han sido
tantos! Así que este año, no revisaré el pasado, no me pondré a pensar en los muertos,
trataré de que La Parca me encuentre bien, vivita y coleando. Tengo salud,
tengo amor, tengo inteligencia, nomás me falta dinero. De eso el universo se
encarga. Yo escribo, cada vez menos de muertos, cada vez más de lo que vivo y
por lo que vivo. Leo, leo obsesivamente sobre vivos y muertos, aunque cada vez
más de vivos. Sigo reverenciando a La Parca que se ha hecho de la vista gorda cada
que me topa.
Hay quien considera que
a veces me excedo. Este año trataré de ser muy alegre en honor a todos mis muertos,
a los que han muerto físicamente y a los que lo han hecho sentimental o
intelectualmente para mí. Así que anímense mis queridos vivos: ofrezco funeral
alegre, recuerdos alegres, tal vez un poquitín de drama, siempre que no se
exceda uno, eso sí, mucha poesía, mucha nostalgia en el recuerdo, sin importar
si la muerte fue sentimental, intelectual o física.
La muerte es lo único
que tenemos seguro ya lo dijo alguien: “De aquí nadie sale vivo”. Los mexicanos
la recuerdan de mil modos a lo largo y ancho de la república. Bienvenida sea la
muerte pues, hasta el mar confabula con La Parca este año.
“Va a hacer falta un
buen otoño, tras un verano tan largo”, ya lo dijo el buen Silvio.
Vintage es una palabra inglesa que proviene del anglo-normando vintage, y éste a su vez del francés antiguo vendage. Por su parte, vendage es una evolución de la palabra latina vindemia (de vīnum “vino” + dēmō “quitar”). Demoa su vez está compuesto de las partículas "de" + "emō" (“obtener”).
Nunca acaba una de aprender, yo cada día aprendo algo, es así como me encuentro con la palabreja esa en varias ocasiones sin entender bien a bien qué significa pues es utilizada de muchas maneras. E ignoranta que es una pues decide ir directito a la Wikipedia pa’ encontrarse con cosas tan interesantes como ésta. No dudo que "haigan" fuentes más doctas, pero ya conocen a la Flaca, a veces se pasa de pragmática.
Hace muchos años, conocí a un músico, buen hombre él, o buen intentode al menos, lo dominaban sus vicios, es una lástima, escribía muy bien y componía mucha música, de día y de noche estaba con su instrumento dale y dale y hacía cosas hermosas con las notas, pero a veces sus vicios o manías o salidas o recursos para inspirarse lo hacían desviarse de todo, le era imposible estar en medio, llegaba a los extremos y eso alteraba sus relaciones siempre.
Durante los periodos en que el músico escribía, como nadie sabía mucho de él lo tildaban de mantenido a veces, de flojo otras, porque no “Trabajaba”, si el hombre no paraba de componer y tocar cuando se podía y cuando no estaba buscando cómo y dónde tocar. Que no recibiese pago por lo que hacía, eso era otra cosa. Muchas veces confundimos la gimnasia con la magnesia. La cuestión a la que quiero llegar es al hecho de que para el artista, y cito al músico por eso, porque es lo más cercano que he estado a un artista, así que no quisiera generalizar, pero al menos ése artista tenía que lidiar con la gente que asumía que ser artista no era trabajo. Tenían que estar ahí para ver lo que el pobre hombre trabajaba. Me enseñó mucho del quehacer artístico. Conocí a un escritor que tiene 57 libros publicados, no digo el nombre, quizá sean más o menos libros, creo que quiere llegar a cien, el caso, es que el pobre hombre, aunque su apellido es notable nadie lo recuerda, y menos aún un título de alguno de sus libros. O tal vez exagero y hay sectores en los que el tipo sea la neta del planeta, suele suceder. Digo, de alguna manera le hará para financiar sus ediciones. Típico caso del no por eso. En mis círculos cercanos todos lo recuerdan si les digo su nombre, nadie si digo alguno de sus títulos. Ustedes dirán, ¿a qué viene tan doctas reflexiones hoy flaca? Pues ni más ni menos de las nuevas decisiones, de los cambios, de ese futuro del que les he estado hablando en la Flaca desde hace rato, ese futuro que desde hace rato está aquí, al grado que ya hasta pasado es, todo ese vivir, reflexionar y tratar de aprender lo que es el mundo en su segunda mitad dicen algunos, yo espero que no, no creo que me dé para tanto la vida, pero si me va a dar quiero que me encuentre haciendo lo que me gusta atrapar el presente en historias de siempre, de ayer, de hoy y del futuro. No aspiro a ser Vintage, no quiero ser moderna, anticuada, realista, surrealista, escribo porque necesito hacerlo, porque me gusta y porque La Flaca de la esquina ha sido mi mejor amiga desde que regresé de mi aventura por Cancún. Verán, La Flaca nació como Blogg en 2010, pero ya tenía largo rato circulando en las redes sociales, su especialidad, la nostalgia. No respondió a ningún intereses personal, económico, sentimental o psicológico, quizá a todo junto, eso sí. Simplemente sentí que le debía a la Flaca, personaje que me invento a partir de un artículo que leí una tarde cualquiera en los años ochenta en una de esas revistas “femeninas” sobre quién era La Flaca de la esquina. Sentí que le debía algo más concreto, más suyo, porque me había acompañado en mi aventura cibernética que inició en los 90, cuando descubrí el Internet y me dediqué a escribir y escribir de mil formas en él. Sobre todo a través de cartas y mensajes, que me sirvieron como plataforma para ir dándole forma a la Flaca de la esquina. Aquellos que me conocen creen que La Flaca de la esquina soy yo, Aura Eréndira, Eros, La flaca. Se los agradezco pero no, no soy soy yo, qué más quisiera. La Flaca es lo que hubiera querido ser, lo que quisiera y quiero llegar a ser. Por eso me cae requete bien, algún día podré tener su desenfado y su chabacanería para conducirme en la vida. Pero me falta camino por recorrer. Pues resulta que a Aura Eréndira la escribidora, quiere meter al orden a todas sus hijas y le dio por ponerse a editar sus cosas. La Flaca de la esquina se muda a un libro a que abarcará del 2010 a esta fecha, de ahí todo esto de lo vintage que reflexiono. La Flaca de la esquina en realidad ya tiene desde los ochenta que me la inventé y le empecé a dar forma. Mi intención es que continúe siempre en mi vida. Hasta que logremos hablar de igual a igual, claro y directo como le gusta eso sí, tanto a La Flaca como a Aura Eréndira. Ya ustedes le pondrán la etiqueta a mi producto, que es un homenaje a una gran consejera y amiga y les muestra un poquito de lo que escribe Aura. Además de necedades, por ejemplo, las mutantes,* que son en realidad un género notable del siglo XXI, y disfruto la mar de hacerlas. Viene uno que otro cuento, relato o leyenda y mucha reflexión de ama de casa, de mujer en su segunda adolescencia tratando reordenar su vida y adaptarse a una época que una vez más le exige adaptarse a mil cambios. Desde luego continúo con el Blogg, no se preocupen mis diez lectores que tengo. Quiero publicar algo para convencerme a mí misma que vale la pena todo este montón de teclazos que he dado desde el 96 a la fecha. Ya basta. Me lanzo a la aventura, a la que me gusta, a la que amo con locura: trabajar en lo que más me gusta. Y me gusta escribir, y he escrito mucho y no sé si valga la pena que los demás lo lean pero nunca lo sabré si no me arriesgo a mostrarles algo. A obligar a algunos a que me conozcan. La Flaca cierra un ciclo, así, arbitrario, sin más. No es que haya una fecha importante, aunque septiembre para mí país siempre lo sea. Ya ustedes me dirán después de leer la flaca qué tipo de memorias les llegan con lo que escribo, mi pretensión es cerrar el círculo de la comunicación, un mensaje no es nada si no llega a su interlocutor. Hay que utilizar todas las formas para hacérselo llegar. La palabra vintage se utiliza en principio para referirse a aquellas prendas o accesorios que han sobrevivido al menos veinte años después de su creación convirtiéndose en un clásico preciado. Sin embargo, en el mundo de la moda, se viene utilizando vulgarmente para catalogar también artículos nuevos inspirados en los clásicos, que en realidad son de estilo "retro". Esta confusión no se da por ejemplo en el mundo del automóvil, dónde un Mini Cooper de 1965 es vintage o clásico, mientras que el modelo de Mini fabricado actualmente, inspirado en el anterior, es simplemente retro. Y hago referencia a la palabra vintage, porque no hablo de literatura sino de productos aunque eso de las etiquetas, a mí en realidad me fastidia, me da mucha flojera; ya ustedes pónganle a lo que escribo la etiqueta que quieran. Yo las llamo reflexiones de un ama de casa escribidora o simplemente textos. Pueden ser también mutaciones de una mujer de la época. Lo que escribo es real, son verdaderas ganas de creérmela, es decir, convencerme que es lo que debo hacer por pretencioso e inútil que me parezca lo que pienso. Lo pongo a su consideración para ver si no soy puro jarabe de pico.
¿Con que esto se siente? Me duele cada poro de la piel, cada
músculo, mis vísceras son un amasijo de dolor y mi cerebro ni olvidó ni está
mejor, sigo pensando en él apenas abro ojo y cerebro. Habrase visto, diría mi
madre.
En realidad le estoy dando demasiada importancia al imbécil,
la verdad es que había más, mucho más alrededor mío que de plano, ya me daba
mucha hueva, tantas cosas por hacer, tanto mundo, y yo varada en esta relación
absurda de la cual no sé si quiero escapar o no, pero debo.
Un doctor entra, a tirarme algún choro supongo, no tengo
ganas de responder preguntas inútiles ni escuchar consejos que me sé de
memoria, he consultado cuanto libro de autoayuda imaginé, he tomado pinche mil
terapias. Mi mente se aleja cuando escucha el típico, ¿cómo estamos? ¿Estamos
cabrón? Estoy, no veo que te hayan puesto ni una inyección recientemente, eso
no importa, yo me metí en este lío, lo
sé, yo me lo cociné y me lo estoy tragando. No vengas de condescendiente
conmigo, llévate tu falsa empatía para otra.
Cómo fue que sucedió todo. En parte era lo que había
planeado y en parte no, fue un tanto fortuito. Había llegado a casa y su madre quien
hacía un par de meses había fallecido, venía de
discutir una vez más con él, esta vez la había amenazado con cortarse
las venas, tenía una navaja en las manos que por suerte tiró antes de tomarla
por el cuello. Con lo loco que estaba la aterraba que cumpliera sus promesas.
No, ella no iba a ir a dar a la cárcel porque el jijo éste siguiera empecinado
en hacerle la vida de cuadritos, así que empezó a urdir el suicidio. El primer
problema que se encontró en su casa fue el de sus animales, así que fue a la
casa de su madre, quien había fallecido unos meses antes.
Llegó pasado el mediodía y dispuso todo, la cinta de aislar,
los sedantes, etcétera. Calculaba que unas dos horas hubiese pasado todo. Desconectó
la luz para que quien llegase y la prendiera no fuese a explotar. Y el doctor
empecinado en sacar respuestas a un cerebro que viaja a años luz de aquel
cuarto blanco como partes completas de su mente.
¿Dónde y cómo empezó todo? No recuerda, su memoria está
fragmentada, es difícil saber cuáles recuerdos son reales y cuáles fruto de las
medicinas. Como si se tratase de una matriushka, mil ellas salen una que
contiene a otra, pero a diferencia de aquéllas, cada una es totalmente distinta
a la otra. Sus oídos zumban. Debió matar al tipo y no andarse metiendo en estas
pendejadas. Demasiado tarde, el daño está hecho.
No me da la gana contestarle doctor, estoy bien, pensando,
necesito estar sola, no quiero ver a nadie, un tiempo a solas es todo lo que
pido. Detrás de él esperan dos enfermeras para tomar muestras de sangre y
amenazan con un plato de comida. Sólo de pensar en comida me atormenta la náusea.
--Todavía está bajo los efectos del gas, y los sedantes
empeoraron la situación. –El doctor habla a un interlocutor invisible, es obvio
que no es a las enfermeras. Te preguntas quién más está en el cuarto, si abres
los ojos tu visión del ojo izquierdo está del todo deformada, todo lo que ves
es un muro grisáceo de formas revueltas que se ciernen sobre ti. ¿Y si me quedé
ciega de un ojo?, piensa. Entra en pánico; trata de respirar y recordar sus
miles de clases de yoga, tai chi, psicodanza y cuanta pendejada a la cual
recurrió tratando de aprender a estar bien a pesar de lo que a su alrededor
pasaba. El chiste es aislarse, buscar ese puto en blanco en tu mente que
permita refugiarte aunque sólo sea un segundo.
Amaranta vuelve a abrir los ojos, siente el cuerpo entero en
llamas, intenta quitarse las mantas que la cubren pero el suero se lo impide.
Una enfermera se acerca al escucharla moverse. ¿Está bien? ¿Necesita algo?
¿Qué si necesito algo? ¿No ve que estoy ardiendo en fiebre? ¿O
sólo yo me doy cuenta? Interpreta mi silencio querida, ya sé que no puedo
moverme pero podrías ser un poco más proactiva, quizá tomarme la temperatura.
Ni hablar, hay que esperar al cambio de turno para que se den cuenta que estás
ardiendo en fiebre. No les darás el gusto de decírselo. Aguanta la sed flaca.
La enfermera se inclina y le moja la boca con un algodón
húmedo. Agradeces con la mirada. Parece que te entendió. ¿No quiere hablar? La
entiendo, no se crea, yo también he estado a punto de mandar al carajo todo y
cortarme las venas, con tanto problema por el que pasa una cuando es mujer, no
en vano mamá lloraba cada que una mujer nacía en su familia. Mi madre también
lloraba cuando había una mujer nueva en la
familia… La mujer habla y habla. Te haces la dormidar para librarte de
ella, … lo mismo si nacía que si era por parte de mis hermanos, sabía que sus
hijos no eran muy bien educados, siempre se disculpaba diciendo que les había
hecho falta la figura paterna. Una lana es lo que les hizo falta, porque nalgadas
les dio muchas nuestra vieja.
Qué sabe esta jovencita que te está dando sermones sobre el
aguante, los hijos, la familia, a quién le importas. Que a Dios, dice la muy
ilusa, no se ha enterado que no existe. Y si existiera, ya lo veo
retepreocupado de las pendejadas que hago, o de la bola de mierda que todos
traen cargando y con la cual contaminan todo a su paso.
Uno se lo cocina uno se lo traga, me dijo una vez una amiga
médica, estudiante de psiquiatría, uno recibe el amor que se busca, así también
te lo enseñó tu madre, ni más ni menos. Así es la vida, te repite y repite la
lección hasta que la entiendas. O no, a veces se supone que entiendes a la
primera y entonces como eres un alma o espíritu viejo te llama a su lado. No sé
de dónde saco tanta pendejada, siempre pensando estupideces. Dejando lo
importante de lado.
Necesitas silenciar tu mente un rato, no puedes permanecer
mucho tiempo aquí. Vete a saber quién esté pagando, si él, si tu hermana o
alguna amiga. Tu hermana y tu mejor amiga han estado al pie del cañón, vienen
dos veces a la semana, te hablan de cualquier cosa, no lo mencionan. Eso en
realidad no te importa, a partir de que te dormiste ya no hubo más que el
zumbido que te atormenta noche en día como soundtrack de mil imágenes de tu
vida que desfilan.
¿Por qué habrías de no querer vivir? ¿En verdad fuiste capaz
de idear el cómo, el cuándo y el dónde? No recuerdas haber tenido tanta cordura
en años, dos por lo menos. Y precisamente ese día que él había tratado de
matarte, hubiera sido más fácil dejar que él lo hiciera, ¿qué no? Hay una
laguna de horas que no recuerdas entre que saliste de tu casa hacia casa de tu
madre, no recuerdas nada, insultos, gritos, golpes, las manos de él apretándose
alrededor de tu cuello. Corte a tú en casa de tu madre tomando unas pastillas
para tranquilizarte. Según tú era tu madre quien te las daba, así de mal
andabas. Ahí estás tú pensando noche y día todas estas tonterías. Por eso has
guardado ese obstinado silencio, si no hay nada que decir que valga la pena,
para qué decirlo, y si les dijera me atarían y llevarían al psiquiátrico aunque
como nadie menciona nada crees que es ahí donde estás.
Es muy molesto el aire que ha adoptado la gente. Unos son
muy melosos, te tratan como a retrasada mental, otros tratan de ser animosos y
caen en lo vulgar. Tienes la sensación de que tu madre vino, pero en realidad sabes que
sueñas, ella murió hace meses, aunque hoy sí, alguien vino, en realidad no
tienes idea porque tu cuerpo y tu mente andan en regiones distintas. Será mejor
tratar de poner en blanco la primera.
Entro en el silencio y escucho, recuerdas un mantra que
aprendiste cuando tuviste otra crisis y fuiste a dar a una de esas terapias de
quiérete a ti misma. Eso es lo que querías en realidad cuando te tomaste las
pastillas. No puedes recordar en qué momento las tomaste, todo ese día está en
el limbo. ¿A qué hora me desperté? A quién llamé. Aunque últimamente te has
apartado del mundo y no le llamas a nadie. Era una manera de dejar de sentirte
mal, antes lo hacías porque pensabas que a alguien le podría importar dónde
andabas y después porque servía para que él te rastreara y cuestionara, porque
sí, la verdad sí le mentías a cada paso, era una manera de evitar que se
enojara. Tonta de mí, como si algo hubiese podido evitar que se enojara. A ratos
dudas que los demás hayan venido, tal vez son sólo recuerdos que andan
desbalagados por su mente y no han venido, no tienen en realidad por qué, ¿cómo
habrían de enterarse, ni que fueras la mujer del año o la modelo del día. ¿A
quién puedes importarle?
Muy poco sensato, dijo el doctor en su larga perorata el
otro día. Ella nunca había sido sensata, pero llegar a esto, qué imbécil, debió
matar al tipo, era mucho más fácil. Lo último que recuerda es el pensar
hacerlo, ya la tenía harta. Pero le habían advertido que el mayor número de
presas que mataron a su marido fue en defensa propia y se los cobran como si
los pendejos valieran la pena. De pronto te sorprendes pensando como ellos. Que
se los cojan a todos, piensas. ¿Así o más machista? Planeas las más dolorosas
venganzas. Pero ella esta vez no pensaba mucho, había estado muy cerca, no sabe
qué lo hizo aflojar porque ella estaba defendiéndose con todo y él apretaba y
apretaba. De pronto fue como si apagaran la luz y te entregaste a la sensación,
te dejaste ir y fue cuando él debe haber parado. Cuando abriste los ojos
estabas muy golpeada, golpes que no recuerdas cuándo ni cómo te dio porque todo
lo que recuerdas son sus manos alrededor de tu cuello.
Por fin entendieron y retiraron al medicucho ese que me caía
gordo, en su lugar viene ahora una mujer de rostro bello y amable, me gusta, no
le contesto tampoco pero la apruebo con la mirada. No la escucho mucho, su voz
es dulce y sedante y me gusta escucharla, aunque la verdad habla poco. Toma
notas y notas.
En lo que a ti concierne que se los cojan a todos, que te
dejen en paz, no hay de qué hablar, no hay a qué darle la vuelta. Todo fue un
lamentable accidente, un mal viaje, una pésima decisión. No recuerdas ni
quieres recordar cómo llegaste a una conclusión tan estúpida. Pero el miedo nos
hace actuar de maneras extrañas siempre.
Recuerdas a la amiga que se lió a golpes con un ladrón por
su cartera. Te pusiste furiosa porque ella se había expuesto de esa manera
innecesaria. Era su quincena, la comida de sus hijas, dijo. Le prestaste una
lana y la mandaste regañada a su casa. No se valía, tenía a sus chamaquitas y
debía ser más prudente. No es hacerte el paro, tú ya eres grande, ya no son
chamaquitas, ese rol lo jugaste convencida y sin duda lo disfrutaste hasta el
tuétano, como disfrutas las cosas, con todo.
Las memorias y las culpas se revuelven en tu cerebro una vez
más. Sientes haber exagerado siempre, te gustaba dramatizar, la verdad es que
desde que saliste de casa en realidad tu vida era demasiado aburrida comparada
con los primeros 16 en casa de tus padres. Cualquier cosa era más tranquila,
más aburrida, más predecible.
Al principio era el enojo lo que la hacía callar. Pero con
el paso de los días, meses horas (en realidad no sabes cuántos pues pasas de
dormir y soñar a sufrir o gozar según sea el caso de las visitas que vienen a
“animarla”). Los sueños e historias se mezclan, hay enormes lagunas en tu
cabeza y estás convencida que son las medicinas que te están dando. De vez en
cuando te dan alguna que te pone medio eufórica, pero en realidad tienes el
temor de que cuando por fin decidas hacerlo, cuando decidas hablar, te vacíes, en
sueños te has visto abriendo la boca y expulsando un torrente de río personas,
dioses, animales, flores, frutos, árboles, ríos mares, como si cada que
intentases hablar todo ese universo caótico que hay en tu mente se congregase
para salir corriendo como hace la gente en el metro. O lo que es peor, qué tal
que ya no eres tú, tu voz es otra, tus palabras cambiaron, en realidad ya no te
sientes la misma, eso te llevaría a otra vez reinventarte, a ser algo, alguien,
una ciudadana más que la sociedad, la sociología, la antropología juntas puedan
encontrarle un sitio adecuado en el cual desarrollarse. Pura mierda, piensas.
Lo mismo que la religión, el Estado, todo se resume a lo mismo. Una lana para
sostenerte al menos y un trabajo “seguro” que a tus años es muy peligroso no
tenerlo.
Vivir bien y vivir el presente al máximo, esa era la premisa
con la que te conducías, hacía rato que la habías hecho a un lado, ni tú misma
te reconocías los últimos periodos. Urgía un rescate de sí misma, pues de él la
única manera era matándolo. Y a ti te faltaba valor y odio para hacerlo.
Equivocarse se vale, pero ¿cuánto podemos quedarnos sosteniendo algo así? Esta
doctora sabe de lo que habla. Al menos me entiende mejor que el otro.
Y ni a quién encomendarse o culpar por tu situación, tu
cerebro, siempre que lo consultas, dice que la única que puede cambiar la
situación es ella y ella sólo veía dos salidas. El terror nos ciega mucho, piensa,
tratando de no culparse tanto. A veces se pasaba de necia, con tal de seguir la
fantasía, no había golpe, insulto, brazo, muñeca, jeringa, pastilla que lograse
convencerla de lo contrario, ella sólo podía controlarse a sí misma, controlar
sus actos, su pensamiento. Sola, en la soledad autoimpuesta, porque le daba
vergüenza lo que estaba sucediendo.
Lo que menos quería en esos días era llamar la atención de
nadie, la vergüenza era infinita, esa vergüenza que le impedía siquiera
imaginarse pidiendo ayuda para una cosa como ésta. Hacía meses que andabas
transparente, etérea, procurando no llamar la atención en lo más mínimo,
sentías que traías un letrero en el pecho. Y te daba miedo que una vez que
empezases a hablar las palabras no pudiesen ya dejar de salir.
Y ahí estás viviendo ambos mundos, sin controlar ninguno,
intentando ser “honesta”, y “congruente”. Como si la vida te lo permitiera, no
hay manera. Te cambia la jugada a cada paso y hay que reaccionar y seguir la
ola porque si no, tragarás agua con sal hasta vomitar. Así que flojita y
cooperando, eso sí, unas clases de natación no estarían mal. Hay tanto por
aprender, tanto que entender, y tienes ya cuarenta años y no logras entender
nada, y pronto será demasiado tarde para haber entendido algo, y por eso fue
que te hartaste.
Tu hermana hoy por fin lo mencionó, dijo que ya está en la
cárcel, le van a poner una restricción de espacio o algo así, el caso es que se
lo lleva la fregada igual, cometió el error de dejar marcas en mi cuello y
moretones en los brazos. Es que me defendí con todo, esta vez se le pasó la
mano. La policía asumió por los moretones que trató de matarme y simular el
suicidio. Me parece bien, yo no pienso decir nada por un rato, de que trató de
matarme, lo hizo, yo calladita me veo más bonita, no vaya a ser que se me salga
un torrente de palabras necias.
Ya entendí que era el miedo a decirle a él las cosas. Inconscientemente pensaba que podía matarlo con mis palabras. O lograr ahpora sí suicidarme. No hay necesidad. Todo está bien, puedo seguir adelante, tengo suficiente fuerza. La doctora me invitó a un grupo de autoayuda. Lo voy a intentar.
Mi ánimo mejora día a día. Ayer hablé largo y tendido con la doctora.
Pronto saldré de nuevo a mi casa. Me apoyó por completo en todas mis
decisiones. Se lo agradezco. Y contrario a lo que pensé no hubo torrentes de
palabras, no hubo ríos de dolor ni de sufrimiento. Me encuentro tranquila y
lista para lo que sigue.
Iba a describirlo minuciosamente todo, pero para qué. Un mal
viaje, una temporada de dejarte convencer de que no vales la pena. Punto final;
a lo nuevo, a vivir a tope como siempre quisiste hacerlo y lo has hecho.
En cuanto a él, es verdad que la vida
nos pone siempre a cada uno en el lugar que nos corresponde.
Va a hacer falta un buen otoño, tras un verano tan largo Silvio Rodríguez Todo se me evapora. Mi vida entera, mis recuerdos, mi
imaginación y lo que contiene, mi personalidad, todo se me evapora.
Continuamente siento que he sido otro, que he sentido otro, que he pensado
otro. Aquello a lo que asisto es un espectáculo con otro escenario. Y aquello a
lo que asisto soy yo. Fernando
Pessoa
Va mutante de fin de temporada,
regreso a clases, adiós al verano, bienvenida al otoño. Es que así es la cosa,
muchos lo verán como darse por vencida,
yo lo veo distinto, aprovechar lo que la experiencia te ha enseñado.
Llegó septiembre y no necesito
escuchar el informe para saber que será septiembre negro, como ya se va
haciendo costumbre año con año en éste, nuestro México. No habría forma en que
La Flaca de la esquina fuese la excepción. Retomemos pues la chamba, ya estuvo
de andar de viaje.
Y no me refiero a Cuetzalan,
donde estuve recientemente, que sin duda eso de andar cerca del cielo tiene sus
bemoles, hay que ponerse ancla si no cree una que anda volando. Me la he pasado
viajando, contándome historias de prosperidad y esperanza, condición de
enamorada, sin embargo, por fortuna siempre hay algo recordándome mi realidad,
las hijas quienes son y han sido quizá mi único principio de realidad.
Ayer estuve con un viejo amigo,
tiene tres hijos, dos en la universidad y una en la prepa, por supuesto que
salieron los hijos en la plática. Esos que alguna vez fueron unos locos
pequeños en nuestra casa imponiendo su
vocación por el caos, a quienes estamos obligados como padres a educar, por lo
menos. Y hoy son jueces duros que te reclaman de una u otra forma no haber sido
lo que ellos querían. Cuando tú sientes que has respetado lo que ellos quieren
ser, que por supuesto sólo aprobamos si es lo que nosotros queremos que sean.
Concordarán quienes son padres o
hijos, es decir todos, en la importancia de la relación filial, lo determinante
que puede ser en nuestra vida. En mi caso he tratado siempre que el aprendizaje
vaya de ida y de regreso. He procurado poner atención a las lecciones que ellas
me enseñan.
Es así como me mantengo al día de
grupos, películas, videojuegos, etcétera. Mis hijas son bastante eclécticas,
igualito que la madre. No por eso, a veces tengo que reconocer que yo tengo ya
ideas muy fijas. Y es que cuando una se pasa la vida entera tratando de
encontrarse, aprende que hay lecciones que no hay que olvidar nunca, nadie es
culpable, cuando mucho responsable.
He disfrutado mucho la estancia
en esta casa en la cual vivo actualmente con mi hija. No ha sido fácil para
ninguna, dos mujeres que al cabo de los años separadas y las experiencias
vividas son dos extrañas. No está fácil dejar de ser la madre y convertirte en
la roomie. No por uno, variación del no por eso. Se hace lo que se puede. Lo
importante es que tu familia nunca te abandona.* ¡Órale con los referentes
culturales!
Yo me aferré durante muchos años
a la estructura y forma que me daba ser madre. Como debe ser hace rato que ellas, cada una a su modo, pertenecen a distintas estructuras. Me reconozco al respecto que hice lo que creí conveniente en su momento
y no me arrepiento de ello. Todo lo contrario, es la mayor vanidad que poseo.
Cuando mi hija mayor nació tenía
yo 21 años, y creía que había vivido todo lo que se necesitaba, tal cual,
pensaba que me las sabía de todas todas porque mi infancia y adolescencia
habían estado plagadas de experiencias y de retos difíciles de vencer y todos,
según yo, los había enfrentado como una guerrera.
Y en cierta forma lo era, a los
21 años pobreza, abusos, racismo, no habían podido conmigo, ¿qué más me
quedaba? Mi plan era vivir hasta los 40 cuando según yo sería vieja. Cuando
llegase el momento cogería la jeringa y me inyectaría aire en las venas, método
suicida que vi en la película Regreso sin gloria con Jane Fonda y Jhon Voight,
que vi cuando era adolescente aunque ya tenía un año de casada e insisto, me
sentía Juan Camaney.
Y nótese que lo digo en
masculino, reconciliarme con mi mujer fue hasta que nació Iris, sólo entonces
valoré todo lo que antes había despreciado en muchas mujeres. La maternidad me
enseñó el amor más difícil de la vida de una mujer, y miren que yo he tenido
relaciones dolorosas.
No volvería a tener un hijo ni aunque me pagaran, nada
más por no volver a pasar la angustia de una enfer-medad más de la cual ser responsable
en mi vida. Aunque esto lo aprendí más como hija que como madre si soy sincera.
Pero siempre que recuerdo la gloria de ver a Iris sonreír apenas abría los
ojos, conservo el sentimiento de vergüenza, impotencia, culpa cuando me dijeron
que se quedaba en el hospital porque probablemente tenía una infección
peligrosa y había que internarla para estudios. O cuando me anunciaron que la pequeña había nacido con problemas de salud
Resulta que mi nena querida tenía
tempora-das de anorexia y me hacía huelgas de hambre que me tenían pendiente de
ella cuando era una bebita. No así la pequeña, quien comíó excelentemente los pri-meros tres años, hasta que me separé de su padre y dejó de comer. No por eso ella también me hizo inmensamente feliz a mis treinta
cuando según yo, ahora sí, la vida me la pelaba. Ya lo sabía todo.
Suelo ser muy cuidadosa siempre que
escribo y respetar la intimidad de la gente que me rodea así que tal vez hago mal en ventilar estas cosas por este medio, no sé si debiera. Pero verán, mis hijas ya
han crecido, una cumplió 24 y la otra 33, es difícil ver a tus cachorras
convertidas en leonas. No por eso, estoy más que orgullosa, nunca me
decepcionan, ni cuando no son lo que yo quiero, es más, por eso las admiro a
ambas. Cuando mucho me irrita que tengan a veces que recorrer el mismito camino
que recorrió su servilleta y que se había prometido a sí misma no recorrerían
ellas.
Nadie puede o debe ser lo que los demás
quieren, es una premisa con la cual me he movido a lo largo de mi vida. Mis
hijas dan fe de mi logro, son tan distintas y tan iguales. Mi sueño dorado es
que fueran tan amigas que se defendieran a toda costa, que fuesen cómplices, solidarias
una con la otra. Sueño cumplido.
Mamá deseaba tanto eso de sus hijos: que
nos llevásemos bien unos con otros, su inquebrantable premisa de “la familia es
la familia” me enseñó a perdonar y respetar cualquier forma de vida que hubiese
en mi ella y que aunque yo no compartiera, estaban en su pleno derecho a
hacer su vida como quisieran, escogieran o pudieran, según el caso.
Es así como recuerdo que cuando
mi hermana mayor estaba enferma o en aprietos, toda la farmacia se desplazaba a
verla, la apoyaban, aunque no compartieran para nada sus ideas
existencialistas. Lo mismo pasaba cuando cualquiera de nosotros estaba en
aprietos. Era tu hermano o hermana, había que apoyar, disculpar, perdonar,
ignorar lo que había hecho o las razones que para hacerlo tenía.
Yo no concordaba mucho con eso en
la adolescencia, me parecía haber sido engañada, traicionada, pero en realidad
no era así. De alguna manera una familia como la mía siempre lleva
estigmas y pues nosotros, por estigmas no parábamos.
Pero aprendí a caminar con la
cabeza alta y la sonrisa en la boca, pese a todo, mis valores, desde niña,
gracias al adoctrinamiento de los Testigos de Jehová, yugo del cual me costó un
buen deshacerme, yo era una buena cristiana desde niña. No actuaba nunca
queriendo molestar a nadie, excepto a mi hermana, quien era especialmente
sensible y me gustaba aliarme con mi hermano para molestarla.
A veces me sentía culpable por
mis actitudes con ella. a quien extrañé muchísimo cuando se fue al
extranjero por tres años. Realmente me hacía mucha falta, aunque fuese para
pelear, para taparnos una a la otra, o balconearnos, según el ánimo o el día en
el mes, pues aunque tenía tres años menos que ella la adolescencia nos había
alcanzado casi al mismo tiempo.
Logramos una gran relación. Mamá
estaba a la vez orgullosa y celosa de ella. Dos de sus hijas se apoyaban y
toleraban, hasta decían que se querían. De hecho eran bastante molestas para la
gente en general, pues solían abrazarse y besarse enfrente de todos, lo mismo que a su hermano, por cualquier motivo. La gente que en ese entones, ni ahora es bien intencionada decía que
parecíamos lesbianas o novios en el caso de mi hermano.
Mi actual amante es así, un
hombre cariñoso, amable, que no tiene empacho en tratar a sus hijos con amor,
eso me encanta de él, es el primer hombre en mi vida que es así que conozco y es lo que más me gusta de él, entre otras muchas cosas. Había escuchado a hombres tratar
así a sus niñas, pero jamás a sus hijos varones.
Y volviendo a mi hermana, hubo
épocas que fuimos uña y mugre, cómplices, amigas, tapaderas, confidentes,
consejeras. Y como todos en la familia heredamos de mamá la manía de
psicoanalizar a todo mundo y hacerle el paro a la gente con sus defectos,
aprendimos a aceptarnos con nuestras locuras y defectos, ambas éramos
distintísimas. No por eso, hasta la fecha mi hermana es todo lo que antes dije
y más, es una fortuna mi vida. Vean nomás. Un par de leonas, porque hace rato
que dejaron de ser cachorritas, y una hermana-amiga-cómplice-terapeuta, aunque
he de decir que si bien es la más amada no es la única. Tengo una red de amigas
y amigos que siempre están ahí para cuando me da por dar saltos al vacío, que
es la única constante que ha habido en mi vida.
¿Dónde voy a aterrizar? NPI*,
pero por algo me dio mi madre el nombre que tengo, puedo ser brisa, ave de
rapiña, leona según la astrología oriental, jaguar según la maya.
En fin que toda esta verborrea
era para decirles que mi otoño es prometedor. Tengo a la mayor parte de la
gente que amo cerca. Mantengo sana distancia con todos, excepto con una hermana
a la que reencontré hace poco y con la cual tengo una gran deuda, pues no sólo
me prestó su nombre sino me cuidó de recién nacida y me enseñó muchísimas
cosas que ella ignora que me enseñó pero que yo le agradezco mucho y quisiera
poder regresarle el cariño que me dio cuando niña. No quiero que se vaya de
este mundo sin saber cuánto la quiero y cuánto la respeto y la entiendo.
Mis hijas son muy unidas. Muy
diferentes entre sí y muy parecidas. Son unas blancas palomitas por las buenas,
y unas hijas de su cuando se encabronan. Se parecen a la Madre. Y yo me siento
muy orgullosa y doy gracias a la vida por ello. Y estoy emocionalmente bien, lo
económico no es novedad. Mamá estaría
orgullosa. Mejor imposible.
Tomo nota de Cuetzalan, a donde me fui sola y mi alma, y del
Congreso, al cual me acompañaron y apoyaron mis hijas, el regreso de mi hija, todo eso me trae planeando bajo, necesito
parar un rato para tomar vuelo, Estoy ahí, practicando vuelos cortos, para ver
si logro recuperarme y poder volar nuevamente alto, preferentemente junto al
mar, como suelo hacer la mayor parte de mi vida de Aura.
Entre tanto, disfruto de los paisajes desde mi azotea, jamás me sentí tan agradecida de amanecer y ver el sol salir cada día, o ver los atardeceres que la posición y altura de la casa me brindan. La ciudad de México se ve por todos lados, oriente,
poniente, norte y sur. He estado sufriendo insomnio y cada amanecer es un
espectáculo, compensa la espera del sueño. Así que no me quejo. Doy gracias a la vida por todo el amor que me
rodea, Mi familia la de sangre y la escogida, mi amante, mis amigas y amigos. Gracias.
Lilo & Stitch, película animada del año2002producida por Walt Disney Feature Animation y realizada por
Walt Disney Pictures y Buena Vista Distribution, 21 de junio del 2002. Escrita y dirigida por Chris Sander y Dean DeBlois, fue la
segunda de tres películas animadas de Disney producidas principalmente por its
animation studio en Disney's Hollywood Studios (antiguo Disney-MGM Studios) en
Orlando, Florida.
Las
canciones que están en el soundrtrack es además de su sencillo mensaje de unión
familiar y tolerancia entre otras cosas, es´pectacular, Luigi Creatore, Hugo Peretti y George David Weiss, interpretada
por A Teens"Can't Help Falling in Love", escrita
por Luigi Creatore y Producida por Mark Hammond (Para América Anglosajones) Escrita
por Luigi Creatore, Hugo Peretti y George David Weiss y traducida a la versión
en español por Fernando López Rossi, Valeria Gastaldi,
e Ivonne Guzmán. Interpretada por Bandana.
Producida por Afo Verde (Para Latinoamérica). Tiene un soundtrack impresionante
y habla de la frase mencionada. Y muchas más, es un verdadero concierto.
Con un bien logrado guión la escritora nos muestra a tres generaciones muy cercanas entre sí, e igual de desorientadas en el difícil proceso de madurar hacia la vida adulta.
Recientemente he visto películas más a menudo porque mi hija
me recomendó un canal en la televisión por paga que entre otras cosas positivas, quita los
comerciales a partir de las diez de la
noche, gracias a lo cual he podido ver varias películas muy interesantes.
El caso es que entre otras muy interesantes, ayer me tocó
ver una comedia bastante entretenida y didáctica, por así decirlo. En mi
opinión, si bien un poco fantasiosa y cursi con mensajes positivos
interesantes, cosa rara en estos días.
La película en cuestión, se llama Cherry, Jeffrey Fine, directora
y guionista e interpretada por algunos
jovencitos que he visto mucho haciendo sus pininos en el cine independiente de
USA y Europa en general, en especial Gran Bretaña que es al parecer sigue
dictando la moda del mundo entero en cuanto a televisión y cine se refiere. Kyle
Gallner, 14 años en la industria cinematográfica, quien nos sorprende con un
personaje que a su joven edad tiene un largo historial de apariciones en
películas y series de televisión, Laura Allen, Brittany Robertson, Esai
Morales, Pierson, Matt Walsh, Zosia
Mamet, por mencionar algunos.
Es una película para padres de familia que disfrutarían
mucho de verla con sus hijos adolescentes, nada de solterones intelectuales
amargados de esos que critican todo, si sólo ve cine de arte, absténgase.
Chery es una película realizada en 2010, Aarón es un
pre-adulto o adolescente en esa etapa de la vida difícil para muchos, la
entrada a la edad adulta. Proviene de lo que al parecer suele ser, aquí y en
China, la típica familia patriarcal donde la mujer es la que “manda” y el padre
es un pusilánime que le tiene tanto miedo que es incapaz de apoyar a su hijo
por no molestar a la madre. En la familia de Aarón hay una larga lista de destacados
ingenieros y Aarón es un artista.
Con una bien lograda metáfora, la guionista nos muestra a
tres generaciones muy cercanas entre sí, e igual de desorientadas, en un
momento crucial para la vida de cada uno de los protagonistas. La madre, de 28
años, exadicta y madre soltera desde los 14, la hija de14 años y ha tenido que
sufrir y atender a su madre-hermana-hija, y Aaron de 21 años, quien está empezando su
carrera.
Aaron se revela contra el yugo maternal y la guionista va
complicando las cosas hasta un drama que quizá pudo haber sido tratado con un
poco más de humor y menos broncas. La película cae un poco en lo cursi. Lo cual
no implica que sea mala, más bien es su gracia. Tenemos inundado el cine con apologías
sobre narcos, rateros, asesinos, sexualidad, drogas, violencia; y luego nos
extrañamos de la sociedad que nos agobia día a día.
Entre otras vicisitudes el joven tiene que lidiar con un
proyecto que debe presentar, un reto que el profesor le pone a todo el grupo,
crear un prototipo de algo que permitiese a un hombre caminar en el agua. Cherry
es pues, para quien no es demasiado exquisito en sus gustos cinematográficos y
disfruta de un final feliz, aunque se haya recurrido un poco a la fantasía para
lograrlo, una película apta para ver en familia
un domingo por la tarde. Y que se arme la discusión, si es que la autora logra
su cometido, que a mi parecer es didáctico.
Si hay que pasar una tarde familiar viendo televisión, como
lo hacen muchas familias alrededor del mundo, quizá valga la pena conseguir el
video o buscarla en Internet y pasar esa tarde viéndola.
*No se trata
de About
Cherry que está causando furor en la industria del porno light; de esa posteriormente haré una
reseña en forma, la topé en internet buscando información sobre la otra, la que
hoy reseño.